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Jul 10 / Eduardo Perezchica

Educación y tecnología: según Theodore Roszak

 En unos momentos en que nuestras escuelas se están llenando de tecnología educativa avanzada, puede parecer casi perverso ponerse a buscar ideales educativos en sociedades antiguas y primitivas que para enseñar disponían de poco más de la palabra hablada. Pero quizá haga falta un contraste tan grande para fomentar una visión crítica apropiada del papel del ordenador en la educación de los jóvenes. Cuando menos, nos recuerda que todas las sociedades, modernas y tradicionales, han tenido qué decidir qué deben enseñar a sus hijos antes de poder preguntarse cómo enseñarlo. El contenido antes que los medios, el mensaje antes que el medio.

cultoinfoEn su libro “El culto a la información. El floclore de los ordenadores y el verdadero arte de pensarTheodore Roszak muestra una de las visiones humanistas que, con conocimiento de causa, critica fuertemente a la sociedad informatizada, no así a la sociedad de la información o a lo que, supuestamente, devendrá en sociedad del conocimiento. La forma en que estamos concibiendo a la tecnología, asignándole lingüísticamente capacidades humanas (memoria, por ejemplo), provoca que se generen expectativas sobre las máquinas que superan sus capacidades reales y, además, degeneran la forma en que las integramos en los procesos educativos y productivos ya que se plantean los mecanismos, si hay suerte, a partir de premisas incompletas.

Indudablemente es uno de mis libros de cabecera pues, aún habiendo sido publicado hace más de 20 años (1986), y que en esos 20 años el mismo panorama tecnológico se haya convertido vertiginósamente en otro (las capacidades computacionales, softwares e internet en sus diversas etapas), su crítica es una alerta sobre las premisas básicas de ese culto que realizamos a la información, cuando deberíamos concentrarnos en la forma de apropiarnos de esas bondades tecnológicas para realmente generar posibilidades de aprendizaje que conlleven un desarrollo a nivel conocimiento.

Digamos que, al igual que McLuhan, Roszak nos advierte cómo y por qué el Medio puede ser el mensaje. Si no somos conscientes del mensaje que mandamos al utilizar el medio (la herramienta), nuestra labor puede no sólo caer en malinterpretaciones, sino quizá desvirtuarse como tal.

En ésta época, cuando internet ha repercutido tanto en las vidas de muchos internautas, así como en cuestiones sociales trascendentales como la política, el desarrollo y distribución del conocimiento, replantearnos las viejas cuestiones puede servirnos para tener realmente el poder de hacer algo con las tecnologías. Algo de bien común, si me permiten mencionarlo. Estamos en ese proceso (?).

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