El Blog de Eduardo Perezchica {literatura+educación+tecnología}
Paulo Freire es para mí un autor fundamental. Lo digo tanto por su aportación teoricopráctica, su visión en torno a la labor educativa y el compromiso del educador en ella, pero también lo digo porque ha sido de los autores definitivos en el reconocimiento de mi vocación como educador. Puedo decir que pocos libros me han sacado lágrimas, pero es sumamente raro que un libro de caracter pedagógico logre hacerlo pues, sin que sea esa su intención, Paulo Freire vuelve emotivas sus palabras impregnadas de una dura realidad en la que siembra esperanza.
Leyendo su biografía en la Wikipedia me reencontré con algunas de las frases célebres que el autor pronunció en sus obras o que otros recogieron de entrevistas o presentaciones. Huelga decir que la más importante de todas, a mi parecer, no está incluída aún.
La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor. No puede temer el debate, el análisis de la realidad; no puede huir de la discusión creadora, bajo pena de ser una farsa (en “La educación como práctica de la libertad“).
Les comparto a continuación el listado de ellas en Wikipedia.
Nota: Borrador perdido en el tiempo:
Con humor, ironía, sarcasmo y, ¿porqué no? un poco de verdad en los labios, me he acercado a un par de críticas al sistema educativo, con la delicadeza suficiente para que la cachetada con guante blanco sea certera. Primero: Patricio y sus monos, con una serie de 4 tiras (1, 2, 3, 4) en las que, por desgracia, refleja una realidad: el miedo de algunos profesores a ser expuestos como lo que son, la falta de requerimientos mínimos con que se imparten las clases en nivel básico de zonas marginadas y rurales, el amiguismo, secretismo, la hipocrecía con que laboran algunos desde dentro del sistema.
Y, además, vía Jesús Silva-Herzog Márquez, nos refiere una nota del New York Times en que mencionan lo que en México ya se sabe desde hace mucho: Aprender es perjudicial para la salud.
En unos momentos en que nuestras escuelas se están llenando de tecnología educativa avanzada, puede parecer casi perverso ponerse a buscar ideales educativos en sociedades antiguas y primitivas que para enseñar disponían de poco más de la palabra hablada. Pero quizá haga falta un contraste tan grande para fomentar una visión crítica apropiada del papel del ordenador en la educación de los jóvenes. Cuando menos, nos recuerda que todas las sociedades, modernas y tradicionales, han tenido qué decidir qué deben enseñar a sus hijos antes de poder preguntarse cómo enseñarlo. El contenido antes que los medios, el mensaje antes que el medio.
En su libro “El culto a la información. El floclore de los ordenadores y el verdadero arte de pensar” Theodore Roszak muestra una de las visiones humanistas que, con conocimiento de causa, critica fuertemente a la sociedad informatizada, no así a la sociedad de la información o a lo que, supuestamente, devendrá en sociedad del conocimiento. La forma en que estamos concibiendo a la tecnología, asignándole lingüísticamente capacidades humanas (memoria, por ejemplo), provoca que se generen expectativas sobre las máquinas que superan sus capacidades reales y, además, degeneran la forma en que las integramos en los procesos educativos y productivos ya que se plantean los mecanismos, si hay suerte, a partir de premisas incompletas.
Indudablemente es uno de mis libros de cabecera pues, aún habiendo sido publicado hace más de 20 años (1986), y que en esos 20 años el mismo panorama tecnológico se haya convertido vertiginósamente en otro (las capacidades computacionales, softwares e internet en sus diversas etapas), su crítica es una alerta sobre las premisas básicas de ese culto que realizamos a la información, cuando deberíamos concentrarnos en la forma de apropiarnos de esas bondades tecnológicas para realmente generar posibilidades de aprendizaje que conlleven un desarrollo a nivel conocimiento.
Digamos que, al igual que McLuhan, Roszak nos advierte cómo y por qué el Medio puede ser el mensaje. Si no somos conscientes del mensaje que mandamos al utilizar el medio (la herramienta), nuestra labor puede no sólo caer en malinterpretaciones, sino quizá desvirtuarse como tal.
En ésta época, cuando internet ha repercutido tanto en las vidas de muchos internautas, así como en cuestiones sociales trascendentales como la política, el desarrollo y distribución del conocimiento, replantearnos las viejas cuestiones puede servirnos para tener realmente el poder de hacer algo con las tecnologías. Algo de bien común, si me permiten mencionarlo. Estamos en ese proceso (?).
Sí, una disculpa a mis queridos 6 lector@s y medi@ por mi ausencia de más de un mes en el posteo en éste que es mi blog. Sin que sea disculpa, le he dedicado mucho tiempo a un par de proyectos que quizá pueda mostrarles finalmente la semana que entra. Estén atentos.
Un saludo.
El viernes 16 de mayo, a las 8.30 p.m. en la Casa de la Cultura, tendré el honor de compartir escenario con:
2da. Mesa de lectura de obra. Luis Gastélum (Tj.), José Ramón Agúndez (Mxl.), Nylsa Martínez (Mxl.), Askari Mateos (Oax.), Rosa Espinoza (Mxl.), Oscar Hernandez (Mxl), Claudia Solórzano (Tj.), y Eduardo Perezchica (Mxl.). Con la participación de La Marcha Show Flamenco y Pura Pulpa.
Espero puedan acompañarnos en esta y el resto de las actividades del encuentro.
Un saludo.
Nuevamente un breve resumen de lo que he publicado allá:

